Redes de Arena.

Cooperación tecnológica e intervención social con las mujeres de Bojador y el pueblo saharaui.

Mujeres saharauis reunidas con banderas en los campamentos de refugiados
Vida y resistencia en el exilio

شبكات من الرمال

Conectar territorios.

Formación audiovisual para fortalecer la independencia económica y el emprendimiento de las mujeres saharauis.

Redes de Arena es el primer proyecto de cooperación internacional impulsado por la Asociación Feminista Lisístrata junto al Área de Cooperación Internacional del Ayuntamiento de Coslada y cofinanciado por ambas organizaciones.

Nace tras detectar la necesidad de reforzar la autonomía de las mujeres saharauis en un contexto geopolítico complejo. El objetivo es aumentar la visibilidad nacional e internacional de las mujeres emprendedoras saharauis mediante formación audiovisual e intervención social profesional.

El proyecto contribuye a su empoderamiento económico, social y digital, reforzando además su participación en redes feministas y de desarrollo local.

Tecnología, creación y redes para apoyar la autonomía de las mujeres y el desarrollo local.

Una historia que sigue abierta

Entender el Sáhara Occidental

El Sáhara Occidental continúa en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas. En 1991 se creó la MINURSO para acompañar un proceso de paz y preparar un referéndum entre la independencia y la integración con Marruecos. Mientras el conflicto sigue sin resolverse, generaciones de población saharaui viven en cinco campamentos de personas refugiadas cerca de Tinduf, en Argelia.

2026

Primera edición

Redes de Arena 2026

Durante abril de 2026 acudimos a los campamentos cuatro profesionales: dos del sector audiovisual —fotógrafas y editoras— y dos del ámbito social —una trabajadora social y una antropóloga—.

Centramos esta primera edición en una necesidad que se había trasladado dos años antes durante la Marcha de Mujeres Saharauis: muchas mujeres contaban con formación en emprendimiento, pero necesitaban herramientas para gestionar sus proyectos en redes sociales y dominar la creación audiovisual y el marketing.

Diseñamos quince días de trabajo, con jornadas de seis horas. Las mañanas comenzaban con dinámicas sociales para conocernos, crear confianza, reconocer la fuerza individual de cada participante y convertirla en fuerza de grupo. Desde ahí, la formación tecnológica y audiovisual pudo construirse como un espacio compartido.